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Familiares siguieron el proceso vía remota a través de una cuenta de twitter. Por César Ramírez
JUICIO Ratifican pena de muerte a hermanos sinaloenses detenidos en Malasia
Califícala
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La apelación falló, fueron declarados culpables de narcotráfico y condenados a morir en la horca, quedan a merced de que la Suprema Corte y el Sultán les perdonen la vida; familiares siguen el proceso a distancia, ruegan un milagro 14, Agosto 2013 Por César Ramírez/Línea Directa
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Ratifican pena de muerte a hermanos sinaloenses detenidos en Malasia
Malasia.- A los tres hermanos originarios de Culiacán, Sinaloa, que se encuentran detenidos en Malasia por narcotráfico les fue ratificada su condena de morir en la horca luego de que la apelación fallara, estuvieron a un paso de quedar en libertad o bien les aplicaran una condena menos rigurosa que la propia muerte.

Luego de un largo juicio, que causó expectativa en las redes sociales, en México y en específico en el estado de Sinaloa, gracias a la cobertura del corresponsal de Milenio Víctor Hugo Michel, presente en Malasia; los jueces malayos encontraron culpables a los hermanos José Regino, Luis y Simón González Villarreal de narcotráfico y de morir en la horca, delito que es sumamente penado en ese país asiático.
Ahora con este falló los mexicanos volverán a prisión y quedarán a merced de que la Suprema Corte y el Sultán de ese país les perdonen la vida.

“Yo no quiero eso pa' mis hermanos, ellos no se lo merecen”: familiares siguen el juicio 
El calendario marcaba el 14 de agosto y la familia González Villarreal de Culiacán tenia una nueva cita con el destino, toda vez que los hermanos José Regino, Luis y Simón, estarían de nueva cuenta frente a los jueces en Malasia tras ser acusados de dedicarse a la elaboración de metanfetaminas en marzo del 2008 y habérseles condenado a la horca en mayo de 2012, sin embargo, una apelación les abría una nueva esperanza de regresar a casa.

A muchos kilómetros de distancia, en la capital sinaloense el día 13 fue largo, 14 horas de diferencia entre Malasia y Culiacán hacían que los horarios confundieran a quienes esperaban noticias, la cobertura en medios de comunicación a nivel nacional fue escasa, solo Víctor Hugo Michel de Milenio estuvo en el lugar y daba cuenta vía twitter de lo que ocurría en aquel país, las opciones eran tres: ratificar la pena de muerte, 20-25 bastonazos en los glúteos además de 20-30 años de cárcel, o la libertad para regresar a casa.

Don Héctor González Ríos y doña Carmen Villarreal, acompañados por 7 de sus hijos y una buena cantidad de los 32 nietos que tienen, además de algunos vecinos y reporteros, esperaban con una calma tensa el momento de la definición del juez, fue alrededor de las 10 de la noche, cuando su hija Leticia leía frente a la computadora los mensajes esperanzadores, logrando que esbozaran una sonrisa.

“Tendremos un fallo favorable y los muchachos hoy mismo serán liberados, hoy irán al aeropuerto y estarán en sus casas, pregunta hipotética ¿si los hermanos González Villarreal salen libres cómo se les recibirá en Culiacán? – Pos así a raíz pero aquí los queremos, sí pos ahí después buscaremos un animalito pa' matarlo y comer”, concluyó entre risas.

El transcurso del juicio de apelación de sentencia que encabezó el abogado Kitson Foong, fue lento, incluso hubo un par de recesos, el primero para comer de una hora y media, y el segundo para que el juzgado determinara el veredicto, tan solo duraron 15 minutos, por lo que el momento esperado se presentó alrededor de las 2 de la mañana con 30 minutos de este miércoles 14.

“Esta es nuestra decisión unánime; dicen los jueces, los hermanos González se ponen de pie y todos callamos”, se leía desde la computadora.

El silencio y la tensión no se hicieron esperar, aunque se podía leer en la pantalla “Culpables. Se ratifica la pena de muerte en la horca a los hermanos González Villarreal. La apelación ha fracasado”, la familia lo omitió y tras un silencio abrumador de alrededor de 6 minutos, Lety dio lectura a un tuit más.

“Los hermanos González Villarreal salen cabizbajos de la corte, regresaran a la prisión ahora a la merced de que la Suprema Corte y el Sultan les perdone”, mencionó.

Tras la noticia, solo se podía escuchar en el ambiente a los grillos, algunos perros y el ruido de los ventiladores, situación que se prolongó por cerca de 13 minutos, las miradas iban y venían al suelo y al cielo, buscando una explicación, sin embargo, la primera en romper el silencio fue doña Carmen, quien entre lagrimas fue clara al señalar que no pierde la esperanza de tener de regreso a sus tres hijos.

“Que no les pase nada malo a mis hijos".

- ¿Hay esperanza?

"Pues yo si la tengo y le pido a Dios que nos ayude, que los saque de allá donde están para volverlos a ver, porque ellos no lo merecen que les pase eso ojala los den libres y que vengan para estar bien nosotros también”, expresó.

Señaló que la única comunicación que han logrado tener con José Regino, Luis y Simon, es mediante cartas, en las que se muestran optimistas y esperanzados de regresar a casa.

Posteriormente, don Héctor González dijo que a pesar de que sabían que sus hijos podrían ser considerados culpables, no perdieron nunca la esperanza de verlos libres, sin embargo esa esperanza hoy fue cortada.

“Haber que se puede hacer, estábamos como dice el dicho con la esperanza y la desilusión, ahí en las dos cosas, pero pues alla es muy duro eso y pues teníamos la esperanza haber si había algo de salvación para ellos, y nos cortaron las esperanzas, que vamos a hacer”, manifestó.

Por su parte, Lety González Villarreal, hermana de los inculpados, indicó que aunque han recibido apoyo del gobierno, desde su punto de vista se pudo o se puede hacer más, porque ella no quiere la pena de muerte para sus hermanos.

“Sí nos apoyaron mucho, ellos que pueden deberían de haber hecho más por ellos porque nosotros no nos esperábamos esto, yo no quiero eso pa´ mis hermanos, ellos nos tienen que ayudar, nosotros qué podemos hacer, nada, más que pedirles a ellos y la verdad pues rogarles que se muevan más por mis hermanos, ellos no se merecen eso, no es justo, no se merecen eso y yo los quiero de regreso”, mencionó. 

Reiteró que desde su punto de vista no es justo que condenen a sus hermanos a la horca, por lo que buscaron el acercamiento con el presidente Enrique Peña Nieto en su última visita a Mazatlán, pero la respuesta no fue lo que ellos quisieran.

“Lo que sí nos dijeron el muchacho que nos recogió la solicitud es que era muy difícil, pero por qué tan difícil si ellos pueden mover las cosas, ellos tienen que ver la manera de cómo nos pueden ayudar, no les estamos pidiendo millonadas, ni nada, les estamos pidiendo la vida de mis hermanos, es lo único que queremos para atrás”, refirió.

Leticia González Villarreal no descartó la posibilidad de hacer todo lo posible por visitar a sus hermanos en Malasia sin importar quedarse en la calle y tener que volver a empeñar su casa, porque si su padre ya lo hizo una vez, lo podrían volver a hacer, porque no se pondrán limitantes para volverlos a ver.

Al final, los integrantes de la familia y algunos vecinos que los acompañaron fueron entrando a la humilde vivienda para entre lágrimas y abrazos tratar de reflexionar lo ocurrido.

Un juicio tenso y dramático
El abogado defensor, Kitson Foong, expuso en un tono dramático cómo el día de la detención de los sinaloenses, el 4 de marzo de 2008, un equipo de policías arribó a un edificio en Senai, Johor Bahru.

"... y tiró la reja. La policía estaba armada de ametralladoras MP5 y vestían ropas civiles, entraron al edificio y en la parte trasera localizaron a cinco hombres que se rindieron". Eran los mexicanos en un laboratorio de metanfetaminas.

Manifestó que el día de la detención se perdieron "misteriosamente" evidencias que son de suma importancia para el caso, las cuales deja una serie de dudas abiertas y que podrían ser clave para que los "culichis" pudieran ser absueltos y libren la horca.

Antecedentes 
Los mexicanos fueron detenidos el 4 de marzo de 2008 en una redada realizada por la Policía malasia en la ciudad de Johor, junto a un ciudadano malasio y otro singapurés, que también están condenados a muerte.

El letrado no consiguió convencer al tribunal de que los hermanos sólo se encargaban de las tareas de limpieza y que fueron detenidos en la parte exterior de la nave donde los agentes encontraron 29 kilogramos de metanfetamina, una alijo valorado en 15 millones de dólares.

Una forma de escapar a la pena capital es que la justicia malasia sustituya los cargos de narcotráficos por los de posesión de narcóticos, lo que les conmutaría la pena por una larga estancia en la cárcel y un castigo aplicado con azotes en las nalgas.

El abogado de los mexicanos González Villarreal también alega que un tercio de las metanfetaminas desaparecieron mientras eran custodiadas por la Policía, lo que debería suponer, en su opinión, la anulación del proceso judicial por una vulneración de los derechos fundamentales de sus clientes.

Aunque Sinaloa es conocida por acoger uno de los mayores cárteles de la droga, los hermanos mexicanos no tienen antecedentes penales y crecieron en una familia humilde de siete hermanos, de los que el menor murió en un robo.

Los hermanos José Regino, Luis y Simón González Villarreal, desde su detención han asegurado que son inocentes.
IR/AA
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