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FILOSOFIA DE CANTINA
Se hizo cáncer la palabra
08, Junio 2018
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?La palabra, en su boca, se volvió un cáncer. Agotaron la fe. Las letras fueron una madeja llena de dolores que les recorrió la columna vertebral y el cuerpo entero hasta derramar su bilis sobre las páginas en blanco. Ellos, nunca supieron cómo controlar la lengua, sus demonios, el hostigamiento, la avaricia. La crítica se les volvió rabia y tiraron por la borda las ganancias, que antiguos escribanos, obtuvieron con la retórica de la verdad: de la ínfima parte de la cordura.

Nunca hicieron honor a la palabra Libertad; desconocieron la palabra Expresión, pero, sobre todo, perdieron el sentido de la honestidad. Ellos hicieron del periodismo el arma que se ajusta a la mano opresora de la denostación. Y eso no hay milagro que brote, ni luz que guie. No hay redención en la verdad a medias. No hay esperanza en la palabra muerta.

Y he de comunicarles, concurrida audiencia, que nos tienen sitiados: a usted y a nosotros. Se han atrincherado en barracas oscuras y nos apuntan con sus plumas, con sus micrófonos, con sus cámaras fotográficas, con sus columnas periodísticas, con sus videos que denotan maldad. Nos han rodeado el cuello con una soga sutil y permitida.

A lo largo de los días han ganado más espacios, sin merecerlo; por la mera justicia de las redes sociales, de las nuevas plataformas, de la libertad que nos regala la modernidad y de la facilidad que otorgan las carteras que patrocinan el oprobio (gobiernos, políticos en curso, narcotráfico… entre otros adeptos al infierno). Ellos, los que hacen “periodismo sicario” como lo llamó el periodista mexicano Julio Astillero, están asfixiando la palabra; han dejado seco el cuerpo de la verdad como una hoja que el viento revuelve sobre los desiertos y que agota los mares. Y nos están llevando entre las patas. Nos arrastran por un sendero que no deseamos transitar. Nos ponen una cadena sobre la espalda y no es nuestra. ¡Que se queden con ella!

Se les hizo un cáncer la palabra. Y creo, no hay frase más justa para reafirmar que su trabajo periodístico: el del “chayote” nos arrastra a todos. Y que para la sociedad “todos” somos el arma que ajusticia. Por que no hay peor enemigo del trabajo de un periodista que un periodista “sicario”.

Ellos han apretado el gatillo y todo el cuerpo del periodismo serio habrá de terminar en una coladera. Otros, un 7 de junio, le enterraron por la espalda un cuchillo al día cuando el clic del micrófono dejó abierto el foro para expresarse. Que la justicia guarde sus ropajes porque no hay poder humano que los detenga: la bolsa del pantalón se les hizo grande.

Twitter @EliudVelazquez
Facebook Eliud Velázquez Barba

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